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Una experiencia personal
por Sra. Carmen E.

Un día del mes de febrero me trajeron a esta residencia, por motivos de salud, y que nadie me podía cuidar.

En un principio lo pasé mal, porque tengo problemas de adaptación a situaciones nuevas. Estaba en la duda; si permanecer aquí o volver a casa, donde vivía sola.

Un 31 de marzo me atropelló una moto, en un paso de cebra, y me dí cuenta de lo mucho que necesitaba a los demás; me atendieron muy bien las personas que se acercaron a socorrerme, el conductor no se dio a la fuga, sino que aceptó sus responsabilidades.

Los de la residencia llamaron a una ambulancia, que se presentó con rapidez; también avisaron a mi familia, que se presentaron en el Hospital Valle Hebrón, donde ya me habían hecho las primeras curas. Allí permanecí el tiempo que quedaba de tarde, la noche, hasta el día siguiente, por la tarde, que regresé, con ambulancia, a esta residencia, “Residencia Barcelona” donde me recibieron muy bien.

Una experiencia personal

Durante los primeros días, me subían la comida y medicamentos en la habitación. Me visitó la doctora y enfermeras, que con sus trajes blancos, parecen palomas mensajeras que acuden cuando se las necesita.

algunas compañeras de mesa, de la planta donde estoy instalada, también me visitaron.

Éstas y otras vivencias, tan humanas, me hicieron reflexionar y decidí permanecer aquí, porque según mi situación, era lo mejor para mí y para tranquilidad de la familia.

¡Muchas gracias por todo!