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Profesiones antiguas I

Dentro del taller de Estimulación Cognitiva esta vez hemos hablado con nuestros residentes de las profesiones que habían antiguamente y que a fecha de hoy muchas de ellas ya no existen. Nos han nombrado varias, para empezar os enseñamos estas dos.

El Sereno

Palo en mano, cargado de llaves y con un silbato. Esa era la figura del Sereno. Un hombre encargado de recorrer las calles y guardarlas de ladrones y malhechores, mantener el orden, observar y prestar servicio a quien lo pudiera necesitar.

En su recorrido te hacía saber las horas acompañadas de la coletilla “¡y sereno!”. Sabías que estabas bien resguardado porque hacían sus rondas y en el momento que era necesario, dabas unas palmas y ya oías el “¡ya voy!”.

En algunos casos te prestaban el servicio de abrir las puertas de tu casa, ya que iban cargados con las llaves de los portales en los que hacían su ruta. Cada barrio tenía el suyo y se prestaban ayuda entre unos y otros llamándose con señales específicas que hacían con sus silbatos.

En épocas navideñas, pasaban por los domicilios, te dejaban una felicitación y era costumbre darles aguinaldo.

Con el tiempo, Franco lo sustituyó por la Guardia Municipal.

El Farolero

Provisto de un chuzo, un pito, una linterna, escalera y paños eran los encargados de encender los faroles y su mantenimiento. Para ello, cada amanecer se proveían de todo lo necesario para que por la noche cuando fuera a encenderlos no hubiera ningún tipo de problema. Así como el Sereno tenía asignada su ruta, el Farolero tenía también la suya y era responsable de los daños que pudieran sufrir los faroles si su manipulación no era la correcta.

También hacían a la vez de Vigilantes y eran los encargados de prestar auxilio en casos de máxima urgencia, por ejemplo, cuando las mujeres estaban en estado y precisaban ir al médico, él las acompañaba.

 

Fotos: es.wikipedia.org/wiki/Farolero
es.wikipedia.org/wiki/Sereno_(oficio)

 

Foto portada: www.abueling.com/blog/oficios-antiguos/