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Nuestros residentes escriben es una sección donde ellos son los protagonistas. Los que con sus textos nos regalan sus pensamientos, su vocabulario, su cultura, su historia…

Buñuel

Sra. Mª Carmen Latorre

Nuestros residentes escriben

Ha existido y perdura más de un escrito sobre Luis Buñuel. La mayoría traducen una adesión personal a la visión del mundo tal y como el cineasta la sentía. Algunos de estos escritos intentan provocar un malestar a todo aquel que ni se ha atrevido – que yo sepa – atacar al mito, al hombre a Buñuel, a su profunda hispanidad, a sus raíces, a su exilio, a todo lo que mantuvo en su manera de ser juventud. De ahí venía el triunfo de su surrealismo.

Lo más curioso es que tratara de enfrentarse y familiarizarse con la religión católica. Su antialericatismo o, quizás, ateísmo, regocija a unos e irrita a otros, pero eleva el debate a otras alturas.

A medida que controla su libertad de expresión, Buñuel se aventura en el corazón del misterio de la Fe, convencido de su propio ateísmo pero persuadido de que no alcanzaba el misterio antológico del hombre a pesar de desearlo e imaginarlo.

Por otro lado parece ser que las hermanas de Luis – Conchita y Margarita – Han preservado a algunos amigos que las frecuentaban, de sucumbir a la tentación de dudar de las convicciones reales de su hermano.

En un debate tumultuoso que tuvo lugar en 1966, en uno de los cine-clubs que organizaba Marcel Oms – amigo de Luis y fundador de “Les cabiers de la cinématheque” – hizo una presentación provocadora que sirvitió y enojó a Buñuel quien comentó a un periodista mejicano: “Si Oms quería escandalizar a las jovencitas religiosas (monjitas) de su club, no tenía necesidad de valerse de mis filmes”. El mismo año, Buñuel escribió que él no creía “en el escándalo como arma de combate”.

Buñuel - Nuestros residentes escriben

Buñuel – Nuestros residentes escriben

Luis Buñuel era un artista que invita a reflexionar sobre la trayectoria  de su obra en el transcurso de los años durante los cuales tantos valores se encuentran, se miden, tanta gente renuncia, tantas cosas evolucionan.

No hay que olvidar que Luis Buñuel fue útil y que, sin duda, continuará siéndolo; no olvidar la gran deferencia que sentían por él los actores que dirigía, al contactar con la nobleza que emanaba de su persona, hasta en los más insignificantes detalles de la creación colectiva que es un filme.

Y finalmente atar su nobleza a las más altas tradiciones de su España.

Como fondo musical hizo que en alguna de sus películas se oiga el estrepitoso tamborileo que tienen lugar, los Viernes Santos, en su pueblo natal, Calanola, de la provincia de Teruel.

Mientras en España se le daba la espalda, en Francia le llamaban Don Luis, por algo será.

Luis Buñuel nació en España en 1900 y falleció en Méjico en 1983.

Foto: wikipedia